miércoles, 2 de febrero de 2011

Aclaraciones



 Hace unos días me cuestionaba la vida de las aves de corral. Me hacía una serie de preguntas que no sabía responder. A propósito de esto, nuestra querida Monvimar nos envia unas aclaraciones sobre este mundo ignoto en el que se muestra como una auténtica experta. Debido a su carácter altamente didáctico, no quiero dejar de insertarlo para que ilustre nuestras dudas sobre un tema tan trascendental.

 "Pues es un tema interesante. Constantemente me encuentro con urbanitas que piensan que del huevo, tal cual, sale un pollo, a condición de no comerlo en el acto y que pase por un periodo de incubación, relegando al macho del corral a una labor meramente de despertador y tostón mañanero.

En el tema de aves de corral, me estoy haciendo casi una especialista, no sé si conseguiré algún día avanzar en el delicado asunto de distinguir el sexo de los pollitos soplándoles en el culete. Porque cuando son grandes está claro: la que pone huevos es gallina y el que canta kikiriki y se abalanza constantemente sobre la ponedora es gallo. Ella se resiste, eriza sus plumas y le planta cara, como intuyendo que tal gallardía apenas durará unos cuantos segundos, molesta con la excesiva prepotencia del macho, "tanto ruido para tan pocas nueces" debe pensar. Los gallos, por muy gallitos que sean no pasan de eyaculadores precoces. Parece ser que el gallo necesita innumerables encuentros por la escasa satisfacción sexual que obtiene en ellos. Entonces, para la buena marcha de un gallinero casero y a fin de no estresar a las damas y que el ego del macho no sea vea mermado, es recomendable un gallo por cada 7 u 8 gallinas.

Aclarar que un gallo no es más que un pollo adulto, por si aún había dudas sobre esto. Al igual que una gallina es una pollita desarrollada. Si hay más pollos que gallos es porque los primeros se sacrifican para negocio y consumo alimenticio.
Y otra aclaración, la gallina se pone clueca, independientemente de que haya sido fecundada, es una cuestión hormonal, no de "preñez". Se puede aprovechar esta disponibilidad para que incube huevos fecundados de cualquier otra gallina.
Mi gallina Catalina se puso clueca dos veces en un año y sin haber conocido varón. En la segunda vez, nos propusimos hacer realidad sus sueños maternales y le conseguimos 7 huevos fecundados de a saber qué madres y padres biológicos. A los 21 días nacieron seis pollitos y pollitas, que ahora son 2 gallos y 4 gallinas, uno no pasó de huevo. Mi Catalina, convertida en una altruista madre de alquiler, ejemplar, estuvo pendiente de sus hijit@s en todo momento desde que inició la incubación, hasta que un buen día, con dos meses de vida, les obligó a emanciparse.
Por cierto ahora nos sobra un gallo, es precioso, con un plumaje muy colorido del rojo al azulado, si no le encontramos pronto un corral de acogida terminará en la cazuela, o ambos acabarán mal heridos en la lucha por el liderazgo y la reafirmación del ego. Otra cosa, en los huevos fecundados que no son incubados no se produce desarrollo alguno del embrión y son totalmente aptos para el consumo.

Sobre las gallinas, como sobre todo lo femenino, se ha adoptado históricamente un denigrante lenguaje sexista. No es que sean putas, es que son muy fértiles. Y de cobardes no tienen nada, os lo aseguro.

Y os dejo para terminar, un enlace con un tema musical ilustrativo"


Les Luthiers: La gallina dijo eureka 


Muchas gracias Monvimar, pero me quedo un poco intrigada por la suerte que corra el gallo sobrante. Ya nos dirás...

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