domingo, 30 de diciembre de 2012

La vida auténtica


Magritte - Los misterios del horizonte

El hombre actual, más que el de cualquier otra época, ha intentado ordenar la vida social según principios racionales, transformarla con vistas a la mayor felicidad del mayor número de personas posible e implicar activamente al individuo en esta transformación. Al mismo tiempo ha sometido la naturaleza hasta un punto nunca visto y sus logros y resultados técnicos son tales que todos sus sueños de poder y dominio sobre la naturaleza parecen realizables. Además, ha generado una riqueza insospechada que abre por primera vez en la historia la posibilidad de satisfacer las necesidades materiales de toda la humanidad.
No obstante, el hombre actual se caracteriza por ser abruptamente contradictorio. Si bien produce un mundo repleto de cosas formidables y prodigiosas, éstas, sus propias criaturas, le resultan ajenas y amenazadoras, de modo que, una vez las ha creado, ya no se siente su dueño, sino su servidor. El mundo material, convertido en una máquina monstruosa y gigantesca, dicta la orientación y el tempo de su vida. La obra surgida de sus manos, destinada a servirle y hacerle feliz, conforma un mundo ajeno al que obedece sumiso e impotente.

E. Fromm, La vida auténtica.


Wynton Marsalis - Jazz in Marciac 2009

domingo, 16 de diciembre de 2012

Acerca del amor




W. Dyce - Paolo y Francesca

Hay quien asegura que el amor es una virtud, al menos cierto tipo de amor, ya que es una disposición, una potencia y una excelencia, como cualquier otra virtud. Sea o no sea virtud, habrá que convenir que es la mayor causa de alegría que tenemos, que es una especie de motor que nos pone en marcha para vivir de la mejor forma posible.Difícil es definirlo y establecer su naturaleza. He aquí tres respuestas que se han dado desde los griegos, respuestas de las que podemos hablar hoy como si fuera ayer, tal es el poder de los clásicos.

El amor como éros.  En esa bella obra que es el Banquete de Platón, se van sucediendo las distintas respuestas que dan varios personajes a la pregunta propuesta sobre la naturaleza del amor. Todos esperan la respuesta de Sócrates quien relata lo que una mujer, Diótima de Mantinea, le contó. El amor es a la vez posesión y carencia, es deseo que nuca se ve realizado, puesto que no se puede desear lo que se posee, sólo se desea lo que no se posee.
Éros está ligado a la pasión y al placer, es por tanto efímero, el enamoramiento está destinado a terminar. Sentir una pasión es algo patológico.

El amor como philia. Si el deseo es carencia, la vida es un fracaso. En la medida en que uno desea lo que no tiene, nunca se tiene lo que se desea, ¿cómo va a ser alguien feliz? ¿Cómo se va a sentir realizado?Pero el deseo no es sólo carencia, también es potencia. Muchas de las cosas que hacemos es porque las hemos deseado, el deseo también nos mueve a la acción. El amor como philia está liberado de interés, se convierte en alegría, lealtad, es la amistad. No es incompatible con éros, sino que supones un ascenso del amor.

El amor como agape. Es la clase de amor más desprendida y generosa, amor universal y desinteresado. En español se traduce por caridad, palabra que ha sido muy pervertida. Es amor divino para quien cree que Dios existe, pero también es más que válido para un ateo. Es el amor universal, incluso a los enemigos. Es el amor de aquel que no procura el bien propio sin establecer el ajeno.




viernes, 7 de diciembre de 2012

Algo de Séneca





Rubens - La muerte de Séneca


Lo cierto y averiguado es que ninguno muere sin dar quejas, y ninguno hay que no se disponga a decir en el último día: "Viví y pasé la carrera que la fortuna me dio". ¿Quién hay que salga de la vida sin rehusarlo?, ¿quién sin gemir? Esto, pues, es el ser ingratos; porque no se contentan con el tiempo que les fue señalado. Si te pones a contar los días, pareceránte pocos. Considera que el sumo bien no consiste en el tiempo; séase el que se fuere, da gracias por él. No consiste la felicidad en que se te dilate el día de la muerte; porque aunque la dilación hace que la vida sea más larga, no hace que sea más dichosa. ¿Cuánto más acertado será, mostrándote agradecido a los entretenimientos de que has gozado, no contar los años de los otros, sino haciendo agradable estimación de los tuyos, ponerlos entre las ganancias, diciendo: "Dios me juzgó digno del tiempo que me dio, y esto me basta, y aunque pudo darme más, el que me dio fue beneficio suyo, no mérito mío"? Seamos, pues, agradecidos a los dioses, seamos agradecidos a los hombres, seamos agradecidos a los que nos socorren con alguna cosa, y asimismo lo seamos con los que dieron algo a los nuestros.

Séneca, De los siete beneficios.  


En una entrevista que recientemente le hizo Juan Cruz a André Comte-Sponville, preguntado el francés por su idea y aceptación de la muerte, respondió que no suponía para él problema alguno aceptarla y recordó una cita de los Ensayos de Montaigne: "Si no sabes morir, ¡no te preocupes! ¡La naturaleza te informará de ello enseguida!"

Louis Armstrong - When the saints go marching in   


sábado, 1 de diciembre de 2012

El arte de la mirada



Goya - Jovellanos (detalle)

Mirar, apartar los ojos, cerrarlos para no ver. Taparse la cara y sin embargo mirar por los resquicios entre los dedos. Mirar lo que nadie antes ha visto. Mirar lo que todo el mundo tiene delante de los ojos y finge no estar viendo. Mirar las cosas y las caras comunes y ver en ellas algo que no puede ser real y sin embargo se sabe que es verdadero, aunque tenga el aire de una pesadilla, o precisamente por eso. Mirar lo que se sabe que está prohibido aunque ninguna norma explícita lo indique así. Mirar y no esconder la mirada: confesar que se ha mirado, hacer público lo que se ha visto, aunque nadie escuche o muestre interés. Mirar y desear no haber mirado y no olvidar ya nunca. Abrir los ojos en la oscuridad y distinguir poco a poco formas que se precisan en ella y que parecen sometidas a una rápida metamorfosis. Ver algo y cerrar los ojos apretando los párpados con la esperanza de que lo que se ha visto haya desaparecido cuando vuelvan a abrirse. Mirar deseando. Mirar con los ojos atrapados por el deseo y alimentando su tormento: se mira pero no se toca; se mira, pero lo que toca y acaricia la mirada no es la piel sino el aire. Proyectar una luz poderosa contra la oscuridad y hacer que los bultos o monstruos que parecían habitar en ella se disuelvan sin rastro. Mirar de cerca lo que es aceptado como indiscutible y verdadero, hasta sagrado, y descubrir un grosero simulacro.

Antonio Muñoz Molina, El atrevimiento de mirar.  

Diana Krall - The look of love



sábado, 24 de noviembre de 2012

El emigrante





Caravaggio - El sacamuelas

He tenido una habilidad especial de no enterarme de las letras de las canciones en cualquier idioma que estuvieran escritas. Siempre me he deleitado en la música, mientras que la letra carecía de importancia. Pero un día me dije que no podía seguir haciendo tal cosa, que estaba despreciando un inestimable tesoro.
Lo que me ocurrió a partir de entonces fue inenarrable. Ciertamente admiré algunas maravillosas letras que eran pura poesía, pero también caí en la decepción mas absoluta al enterarme de algunas letras de canciones que había escuchado e incluso tarareado en la ducha. El colmo del horror fue la canción El emigrante, que tan graciosamente cantaba Valderrama y casi toda España (y sigue cantando).
La canción trata de uno que, como tantos otros, tiene que abandonar la España querida y marcharse lejos a buscarse la vida. El horror comienza al principio:

Tengo que hacer un rosario
con tus dientes de marfil
para que pueda besarlo
cuando esté lejos de ti.

La había oído un montón de veces hasta que un día caí en la cuenta de lo del rosario de dientes de marfil. El pobre emigrante tiene que irse sin la novia pero tiene que llevarse algo significativo que le obligue a recordar. Así que recurre a una gesta muy particular: llevarse los dientes de la novia y hacerse con ellos un rosario, recurso en el que une lo sagrado y lo profano. Y me pregunto cómo lo hizo, ¿con su consentimiento o sin él? ¿La llevó al dentista o lo hizo él mismo? ¿Con anestesia o lo vivo? Lo cierto es que según se dice en la canción  se hizo el susodicho rosario y se lo llevó. La novia quedaría desdentada tal vez para siempre o quizás le encargó una dentadura, pero raro es, ya que si no tenía pasta y en aquellos años de la posguerra, lo tendría bastante complicado. 
La canción sigue afirmando obstinadamente el hecho consumado:

Llevaba por compañera
a mi Virgen de San Gil,
un recuerdo y una pena
y un rosario de marfil.

Yo soy un pobre emigrante
y traigo a esta tierra extraña
en mi pecho un estandarte
con la alegría de España
Con mi patria y con mi novia
y mi Virgen de San Gil,
y mi rosario de cuentas 
yo me quisiera morir.

Me gustaría pensar que la mayoría de la gente que sigue canturreando la canción no se ha enterado de la letra y que pasa desapercibido el espantoso hecho, que si dura es la condición de emigrante, más lo parece quedar desdentada para toda la vida, que no hay que exagerar, que con una foto basta. Y luego hablan de actos macabros...


Juanito Valderrama - El emigrante



martes, 13 de noviembre de 2012

En un lugar de La Mancha











Hechas, pues, estas prevenciones, no quiso aguardar más tiempo a poner en efeto su pensamiento, apretándole a ello la falta que él pensaba que hacía en el mundo su tardanza, según eran los agravios que pensaba deshacer, tuertos que enderezar, sinrazones que enmendar, y abusos que mejorar, y deudas que satisfacer. Y así, sin dar parte a persona alguna de su intención y sin que nadie le viese, una mañana, antes del día, que era uno de los calurosos del mes de Julio, se armó de todas las armas, subió sobre Rocinante, puesta su mal compuesta celada, embrazó su adarga, tomó su lanza, y por la puerta falsa de un corral salió al campo, con grandísimo contento y alborozo de ver con cuánta facilidad había dado principio a su buen deseo.



Miguel de Cevantes, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.




miércoles, 31 de octubre de 2012

500 años









Total casi nada, medio siglo. Y durante tanto tiempo hay cosas que perduran, que no pierden su naturaleza, que siguen asombrándonos, cautivándonos, seduciéndonos...

Hace todo ese tiempo, un par de locos, un papa obstinado y un artista rebelde produjeron con ímprobo esfuerzo, con dolor, con sufrimiento, las pinturas de la bóveda de la la Capilla Sixtina. Miguel Ángel aún no se consideraba pintor, tuvo que construirse un armatoste para acceder hasta lo alto de la bóveda. Durante cuatro años pintó tumbado boca arriba, se destrozó la espalda y se quedó medio ciego de todo lo que caía en sus ojos. El último día de Octubre terminó su obra y dejó maravillados a sus contemporáneos y al tiempo venidero. Legó para siempre la belleza en su más puro esplendor.  El tormento y el éxtasis.

Bach - Cantata 147


viernes, 5 de octubre de 2012

¡Oh tiempos, oh costumbres!



Cicerón


¿Hasta cuándo has de abusar de nuestra paciencia, Catilina? ¿Cuándo nos veremos libres de tus sediciosos intentos? ¿A qué extremos se arrojará tu desenfrenada audacia? ¿No te arredran ni la nocturna guardia del Palatino, ni la vigilancia en la ciudad, ni la alarma del pueblo, ni el acuerdo de todos los hombres honrados, ni este protegidísimo lugar donde el Senado se reúne, ni las miradas y semblantes de todos los senadores? ¿No comprendes que todos tus designios están descubiertos? ¿No ves tu conjuración fracasada por conocerla ya todos? ¿Imaginas que alguno de nosotros ignora lo que has hecho anoche y antes de anoche; dónde estuviste; a quiénes conociste y qué resolviste?
¡Oh tiempos!, ¡oh costumbres! El Senado sabe esto, lo ve el cónsul, y, sin embargo, Catilina vive! ¿Qué digo vive? Hasta viene al Senado y toma parte en sus acuerdos, mientras con la mirada anota los que de nosotros designa a la muerte.

Cicerón, Primera Catilinaria.



lunes, 1 de octubre de 2012

Por la libertad de expresión






Si nadie o nada lo remedia, el día 7 de Diciembre se cerrará el diario Clarín. Si llega a ocurrir tal cosa, será un atentado más contra la libertad de expresión, contra los que se muestran críticos con el poder.
El asunto viene de lejos y la polémica suscita toda clase de pasiones entre los defensores de las medidas adoptadas por el gobierno y los de la libertad de expresión.
El diario Clarín pertenece a un grupo que concentra un tanto por cien muy elevado de la información que se da en Argentina. El gobierno puso en marcha la llamada Ley de Medios que trata de poner coto a ese monopolio. En realidad, más que poner fin al monopolio, aumentaría el control del gobierno sobre la prensa que pasaría de controlar la información pública a añadir los medios de los que se apodere.
La "independencia " no existe. Todos los medios de comunicación dependen de alguien. Sería gravísimo que el poder político controlara la mayor parte de los medios de comunicación que pasarían a ser "dependientes" del gobierno de turno. Todo poder necesita crítica y autocrítica, y eso es bueno.
Leo la prensa argentina, leo Clarín. Me muestra el lenguaje coloquial de los argentinos. Me fascinan expresiones tales como: "lo balearon a la salida de un boliche".  Lo siento mucho por el baleado, pero la expresión es fantástica. O nació "la beba" o "el bebo". Y tantas formas coloquiales del lenguaje que me entusiasman.
Pero el mayor entusiasmo procede de La Revista Ñ, la revista de cultura del diario. Es rematadamente buena y no puedo pensar siquiera en la posibilidad de no volver a leerla.
Por eso, creo que el día 7 de Diciembre no debería pasar nada.


Grace Jones - Libertango 





lunes, 24 de septiembre de 2012

Otoño





Yo sé que hay quienes dicen: ¿por qué no canta ahora
con aquella locura armoniosa de antaño?
Ésos no ven la obra profunda de la hora, 
la labor del minuto y el prodigio del año.
Yo, pobre árbol, produje, al amor de la brisa,
cuando empecé a crecer, un vago y dulce son.
Pasó ya el tiempo de la juvenil sonrisa:
¡dejad al huracán mover mi corazón!

Rubén Darío, De Otoño

Felicidad a quienes gozan de esta bella estación, cuando el campo se viste de hermosura, y que, como al árbol, un huracán agite nuestro corazón.


Eric Clapton - Autum leaves


jueves, 20 de septiembre de 2012

Kiki




Man Ray - El violín de Ingres

 Alice Prin, más conocida como Kiki de Montparnasse, llegó a París e hizo bueno aquello de "me pongo el mundo por montera". Se lo puso mucho aquella muchacha pueblerina que se relacionó con los grandes artistas de la primera mitad del siglo XX, pintores, escritores, fotógrafos, poetas...
Fue la modelo más importante y solicitada de los años veinte, muchos artistas encontraron en ella su fuente de inspiración, la pintaron y la fotografiaron.
Vivir intensamente, especialmente la noche, acostarse después de la salida del sol, eso le gustaba a Kiki. Vaya nombre que se puso y que tanto le conviene en el castellano más coloquial que bien servida se fue de señores al más allá, que sí, Kiki, que lo que se han de comer los gusanos, que se lo coman los humanos...
 En 1924 abrieron en Montparnasse un centro nocturno que no cerraba nunca, el Jockey. Fue uno de los lugares que no dejó de frecuentar, incluso actuaba allí, fue la reina del Jockey como lo fue de Montparnasse, como de La Coupole, inaugurada en 1927.
Uno de sus amores fue Man Ray que la fotografió repetidamente. Una de las fotografías más famosas y comentadas fue El violín de Ingres, en la que homenajeaba al pintor. Fotografía emblemática, retocada y ampliamente conocida. Man Ray rindió un homenaje a Ingres e inventó el dadaísmo. Kiki y él trabajaron y retozaron en el barrio de Montparnasse, llegaron a vivir en el hotel Istria, donde también sde alojó Duchamp y un montón de bohemios, en la rue Campagne-Première, al lado del pasaje d'Enfer y del cementerio de Montparnasse. En una habitación de este hotel, Kiki y Man Ray también discutían, Kiki le preguntaba qué es lo que significaba para él. De ahí surgió el Violín de Ingres. Salieron del hotel, en el número 29 y se dirigieron al taller de Ray en el número 31. Ahí surgió la fotografía y Ray le dijo a Kiki que era su stradivarius favorito.
Kiki vivió la gloria y la miseria. Se bebió la vida y murió pobre y víctima del exceso. Le gustaba decir que a ella le bastaban una cebolla, un trozo de pan y un buen vaso de vino. Bien poco para la que fue reina de los lugares más emblemáticos de Montparnasse, La Closerie des Lilas, La Rotonde, Le Dôme, The Jockey, La Coupole...
Hemingway dijo de Kiki: "reinó en esta era de Montparnasse con mucha más fuerza de la que nunca fue capaz la reina Victoria a lo largo de toda su existencia".

Kiki de Montparnasse


Kiki



miércoles, 12 de septiembre de 2012

Nietzsche y la belleza



Vermeer - Vista de Delft

En serio, que hay otras formas de percibir la belleza que no sea en plan síndrome, que no hace falta que te de en plan turulato. Si ya lo dice Nietzsche:

 "La especie más noble de la belleza es aquella que no arrebata de repente, que no hace ataques tempestuosos y embriagadores, sino que se filtra despacio, que lo lleva a uno consigo, casi sin ser advertida, y que le vuelve a salir al encuentro en un sueño, pero que, al final, después de haberse posado largamente en nuestro corazón con sencillez, toma completa posesión de nosotros y llena nuestro corazón de lágrimas y nuestro corazón de anhelo".

F. Nietzsche, El nacimiento de la tragedia. 

O sea, que la cosa va poco a poco y luego te da una cosilla bastante leve. Creo que lo de Stendhal en Florencia pudo deberse a varias razones:

A) En Florencia hace mucho calor.

B) En la Santa Croce hay demasiadas tumbas.

C) No llevaba un valium en el bolsillo.


Joao Gilberto - s'Wonderful


martes, 4 de septiembre de 2012

El síndrome de Stendhal



El Newman que yo soñé

Cuando Stendhal visitó Florencia en 1817, a la salida de la Santa Croce tuvo una especie de vahído, se encontró algo rarillo y, en vez de tomarse un gelato, Henri-Marie se dejó llevar por ese repentino ataque de pánico y escribió sobre él. Más recientemente una listilla psiquiatra italiana bautizó con el nombre de Síndrome de Stendhal a una serie de síntomas que sufrían algunos turistas en la ciudad de Florencia. Esta grandiosa cursilada tiene muchísimos seguidores mayormente, supongo, por la cosa literaria y romántica. En las veces que he visitado la ciudad, que han sido unas cuantas, no sólo no me ha pasado, sino que me he sentido requetebién en medio de tanta belleza, con mis gelato y mis birritas.
Otro síndrome la mar de cursi es el llamado Síndrome de París, que les pasa a los japoneses que parece que tienen que volver inmediatamente a su tierra porque se encuentran fatal en la capital francesa. Se lo inventó un psiquiatra japonés. Todo lo contrario que a mí que me sienta estupendamente esa divina ciudad.
Menos cursi y más contundente me parece a mí lo que le pasó a una señora en Manhattan. Según contó un amigo de Paul Newman, paseaban los dos por la 5ª Avenida y se cruzaron con una señora que tenía puestos los ojos en el bello Newman. Al momento oyeron un ruido sordo, como de algo que cae. Se volvieron y vieron a la señora desplomada en el suelo. Eso sí que es un síndrome de "verse sobrepasado por la belleza", no solo la comprendo sino que me identifico con ella. Te cruzas con esa belleza y te puede pasar de todo, o te echas en sus brazos y le dices que te haga suya, o te desplomas.
Pero siguiendo con el asunto de los museos, creo yo que padezco un síndrome que padece mucha más gente, especialmente los vigilantes que tienen que estar todo el día presenciando determinados adefesios porque es su trabajo. Yo lo llamo el Síndrome de que te cagas a causa de las ganas que te entran de salir corriendo del museo y buscar el trono más próximo. Me pasa cuando visito un museo de arte contemporáneo o alguna exposición temporal que me parecen un espanto. A mí me da en plan apretón, cosa que me viene muy bien para combatir el estreñimiento, pero he hablado con trabajadores del museo, les he preguntado cómo podían resistir esas  espantosas obras y me confiesan que no pueden, que tienen que salir de vez en cuando a vomitar, que con determinados artistas incluso los jefes los comprenden y que no está mal visto tomarse un par de días para salir al campo.
El Síndrome de que te cagas no me pasa sólo en los museos, qué más quisiera, me pasa también paseando por las ciudades cuando encuentro un adefesio. Por ejemplo, cruzando una plaza con una horrorosa y hortera fuente en medio. 
Por lo menos si solo fuera en un museo o en una galería de arte, mi síndrome lo tendría más controlado, pero anda que en cualquier calle, en cualquier esquina... 

Vikki Carr - It must be him 



viernes, 31 de agosto de 2012

Luna azul




"... De estas tracerías con que está bordado el cielo hay que pensar que son, en verdad, lo más bello y perfecto que en su género existe"...

Platón, La República

Resultan fascinantes esas tracerías del cielo nocturno, la visión de las estrellas, de los planetas, de la luna. Los lunáticos somos legión, aunque hay que ir con cuidado no vaya a pasarnos lo que a Tales de Mileto, que, como dice Aristóteles, de tanto mirar las cosas del cielo se cayó a un pozo.
Si la luna tiene un poder especial, mucho más la de esta noche que es "luna azul", la segunda luna llena de los pocos meses que cuentan con dos. 
Contemplemos las cosas del cielo esta noche de luna azul.


Elvis Presley - Blue moon

martes, 28 de agosto de 2012

El amor y la belleza






Que el amor no es lo que parece lo sabía hasta Platón. Ahora bien, lo que él creía es totalmente original y hermoso. El amor busca la belleza, pero tampoco la belleza es lo que parece. Poco a poco el amor va escalando, progresando en eso de encontrar la mejor belleza. Gran libro El Banquete, tan necesario para la supervivencia.

"Por consiguiente, cuando alguien asciende a partir de las cosas de este mundo mediante el recto amor [...] y empieza a divisar aquella belleza, puede decirse que toca casi el fin. Pues ésta es ciertamente la manera de acercarse a las cosas del amor o de ser conducido por otro: empezando por las cosas bellas de aquí y, sirviéndose de ellas como de peldaños, ir ascendiendo continuamente, gracias a aquella belleza, de uno solo a dos y de dos a todos los cuerpos bellos y de los cuerpos bellos a las bellas normas de conducta y de las normas de conducta a los bellos conocimientos, y partiendo de éstos terminar en aquel conocimiento que es conocimiento no de otra cosa sino de aquella belleza absoluta, para que conozca al fin lo que es la belleza en sí.
En este periodo de la vida [...]. más que en ningún otro, le merece la pena al hombre vivir: cuando contempla la belleza en sí. Si alguna vez llegas a verla, te parecerá que no es comparable ni con el oro ni con los vestidos, ni con los hermosos jóvenes ante cuya presencia ahora te quedas extasiado y estás dispuesto, tanto tú como otros muchos, con tal de poder ver al amado y estar siempre con él, a no comer ni beber, si fuera posible, sino únicamente a contemplarlo y estar en su compañía [...] ¿Acaso crees que es vana la vida de un hombre que mira en esa dirección, que contempla esa belleza con lo que es necesario contemplarla y vive en su compañía?"

Platón, El Banquete

The mamas and the papas - Dream a little dream of me

martes, 21 de agosto de 2012

El bárbaro lodazal



M. Rothko

Las noticias eran alarmantes. El calor era sofocante de día y de noche, día tras día, sin tregua.
La sequía abrasaba todo lo viviente. El campo se había inundado de lodos, unos repugnantes desechos cargados de materiales tóxicos. Los agricultores abonaban sus campos con ellos porque además de ser gratuitos, eran transportados hasta allí mismo sin coste alguno, esos residuos que querían quitarse de encima determinadas empresas ante los ojos de las instituciones.
Un pastor se lamentaba de haber alimentado a sus cabras con la paja del cereal que había crecido en los campos tóxicos ya que todas habían muerto. El grano del cereal era destinado al consumo humano. En algún lugar morirán personas de extrañas enfermedades cuyo origen será desconocido pero que procederá de aquellos lodos.
De día el horizonte despedía grandes columnas de humo de los bosques que ardían vorazmente.
De noche aparecían aviones que recorrían nuevas rutas, del oeste hacie el este, volaban bajo, más lentos que los aviones comerciales, portando misteriosas cargas, probablemente del ejército.
Legiones de hambrientos recorrían los contenedores de basura en busca de algo de comida.
Todo arde, porque todo esto ocurre cuando escribo estas líneas, todo sigue ardiendo. Es necesario un lugar, un pequeño lugar donde encontar un poco de paz, donde reposar.
También ha muerto Scott McKenzie, el de aquella maravillosa canción que conviene oír en este tiempo de penumbra y desasosiego.
Dulce tiempo aquel en el que uno podía escribir el nombre de su amor en una boñiga de vaca...

Scott McKenzie - San Francisco 



martes, 14 de agosto de 2012

El artista y su público



M. Proust

El artista no suele tener relación con quienes lo conocen... El público del artista no suele ser contemporáneo, sino de generaciones posteriores. Hace falta que pase tiempo para que la obra de arte sea reconocida como tal. Dice Proust:

" El motivo de que una obra genial rara vez conquiste la admiración inmediata es que su autor es extraordinario y pocas personas se le parecen. Ha de ser su obra misma la que, fecundando los pocos espíritus capaces de comprenderla, los vaya haciendo crecer y multiplicarse.
Los mismos cuartetos de Beethoven son los que han tardado cincuenta años en dar vida y número al público de los cuartetos de Beethoven. realizando de ese modo, como todas las grandes obras, un progreso, si no en el valor de los artistas, por lo menos en la sociedad espiritual en la que entran hoy muchos de esos elementos imposibles de encontrar cuando nació la obra, es decir, seres capaces de amarla. Es menester que la obra de arte cree ella misma la posteridad". 

M. Proust, A la sombra de las muchachas en flor.

¿Cincuenta años? Bueeenoo...

Beethoven - Cuarteto de cuerda nº 14 

lunes, 6 de agosto de 2012

Chavela



Chavela Vargas

Sólo me quedan el agradecimiento para quien me ha hecho pasar tan grandes momentos con su música y la admiración por la mujer libre. Joaquín Sabina, que tuvo la fortuna de ser su amigo, le dedicó esta canción. Un tequilita que  va por ti, Chavela.

Por el boulevard de los sueños rotos

En el bulevar de los sueños rotos
vive una dama de poncho rojo,
pelo de plata y carne morena.
Mestiza ardiente de lengua libre,
gata valiente de piel de tigre
con voz de rayo de luna llena.
Por el bulevar de los sueños rotos
pasan de largo los terremotos
y hay un tequila por cada duda.
Cuando Agustín se sienta al piano
Diego Rivera, lápiz en mano,
dibuja a Frida Kahlo desnuda.
Se escapó de cárcel de amor,
de un delirio de alcohol,
de mil noches en vela.
Se dejó el corazón en Madrid
¡quien supiera reír
como llora Chavela!
Por el bulevar de los sueños rotos
desconsolados van los devotos
de San Antonio pidiendo besos
Ponme la mano aquí Macorina
rezan tus fieles por las cantinas,
Paloma Negra de los excesos.
Por el bulevar de los sueños rotos
moja una lágrima antiguas fotos
y una canción se burla del miedo.
Las amarguras no son amargas
cuando las canta Chavela Vargas
y las escribe un tal José Alfredo.
(Estribillo)
Las amarguras no son amargas
cuando las canta Chavela Vargas
y las escribe un tal José Alfredo.
Por el boulevar de los sueños rotos…





Chavela

lunes, 30 de julio de 2012

F. Kafka - Ante la ley



Franz Kafka

Un cuento magnífico de Kafka que incluyó Ernesto Sábato en Cuentos que me apasionaron:

Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta ante este guardián y solicita que le permita entrar en la ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarle entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.
-Es posible -dice el portero-, pero no ahora.
La puerta que da a la ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se ríe y le dice:
-Si tanto es tu deseo, haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo soportar su aspecto.
El campesino no había previsto estas dificultades; la ley debería ser siempre accesible para todos, piensa él; pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba larga de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un banquillo y le permite sentarse a un costado de la puerta. Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia, el guardián mantiene con él breves conversaciones, le hace preguntas sobre su país y sobre otras muchas cosas, pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y para terminar, siempre le repite que todavía no puede dejarle entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Éste acepta todo, en efecto, pero le dice:
-Lo acepto para que no creas que has omitido algún esfuerzo. Durante esos largos años el hombre observa casi continuamente al guardián. Se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años temerariamente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible ante la puerta de la ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de estos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte endurece su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado con el tiempo, para desmedro del campesino.
-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián- Eres insaciable.
-Todos se esfuerzan por llegar a la ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
-Nadie podría pretenderlo, porque esta entrada era solamente para ti. Ahora mismo voy a cerrarla.


Piazzolla - Verano porteño





lunes, 16 de julio de 2012

Hopper. ¿La soledad era eso?



E. Hopper - Autorretrato

Ha pasado mucho tiempo desde que la Fundación Juan March organizara en 1989 una exposición sobre Edward Hopper. Fue una exposición muy tranquila, se podía visitar sosegadamente (hasta donde la pintura de Hopper permite el sosiego), al menos solitariamente.
Ahora el Museo Thyssen ha organizado otra tan publicitada como llena de gente a rebosar y mucha algarabía, ya se sabe que lo que se anuncia se vende. La gente convertida en muchedumbre, sin reclinatorio y profanando constantemente el lugar de culto, hablando a voz en grito. Además con una sorpresa final espantosa desde mi punto de vista, una especie de montaje como si de una falla se tratara por la que pasé lo más rápidamente que pude. Pero Hopper es Hopper y el pintor de la soledad se ha convertido en multitudinario, y sus cuadros en portada de libros y publicidad. A pesar de estos inconvenientes, siempre vale la pena verlo aunque sea a hurtadillas.
Las cosas que más me gustan de Hopper son: el punto de vista y la luz. Su punto de vista es originalísimo. El enfoque y la perspectiva son muy personales. Hubo otros antes que él, sin ir más lejos el propio Degas, pintor al que el americano rendía culto y por eso no es casual encontrar un lienzo del francés en la exposición.
Al mirar los cuadros de Hopper, tengo la sensación de que la luz no es reflejada sino inventada. No veo ese estudio científico de la luz que puede contemplarse en los cuadros de los impresionistas o de Antonio López. Parece una luz que no entra de la calle o que no es natural. Es una composición de luces y sombras muy peculiar, llena de hechizo.
Me gustan los personajes que muchas veces son tomados de espaldas al pintor y al espectador, como en tantos cuadros de Friedrich, dentro de unas formas a veces geometrizadas. Los rostros mirando hacia abajo envueltos en sombras, los ojos  son manchas que miran sin ver, miradas perdidas. Personajes que están en otro lado, como de paso, no se sabe qué esperan, qué leen, qué quieren.
Tres pintores nacieron en la misma década: Hopper (1882), Mario Sironi (1885) y De Chirico (1888). Tal vez ni se conocieron, pero hay mucha relación entre ellos. Esos lugares tan intemporales, tan congelados, tan metafísicos.
Hopper sentía atracción por el coche que lo llevaba por los paisajes de su país, lo recorría una y otra vez, haciendo bosquejos y pintando en el coche. Varias veces viajó a Nuevo Méjico. También le fascinaba el tren, las estaciones... Viajó en una ocasión desde París a Madrid en un viaje de 28 horas.
Aprendió en Europa, sobre todo en París, también en Holanda y una vez en España, donde visitó Toledo, Madrid, el Prado para ver a sus pintores como Velázquez y Goya, que se encontraban entre sus favoritos. También asistió a una corrida de toros que le espantó. Sólo vio belleza en la salida del animal a la plaza. 

John Hiatt - Cry love 


Hopper - Mar de fondo



martes, 10 de julio de 2012

Dar gato por liebre




Durero - Liebre

Tuve un amigo que, cuando era estudiante de medicina, quiso dar una lección a uno que se las daba siempre de gourmet. Invitó a varios estudiantes a una cena en su casa. Por la mañana salió a cazar un gato callejero. Con el felino hizo una paella con la que homenajeó a sus comensales. Todos alabaron las excelencias del sabroso guiso, incluso el gourmet. Cuando acabó la cena, de la cual mi amigo había dado cumplida cuenta, sacó la cabeza del gato en una bandeja. Lo que sucedió a continuación es facilmente imaginable. Y es que no es difícil que en ocasiones nos pueda ocurrir algo semejante. La expresión sería: "dar gato por liebre". Dice Iribarren:

"Engañar en la calidad de una cosa por medio de otra inferior que se le asemeja. "Engañar en la calidad de una cosa", dice el Diccionario.
Antiguamente se decía Vender el gato por liebre.
Así lo consigna Covarrubias en su Tesoro de la Lengua Castellana (1611), cuando dice en la palabra "gato":
Vender el gato por liebre: engañar en la mercadería; tomado de los venteros, de los cuales se sospecha que lo hacen a necesidad y echan un asno en adobo y lo venden por ternera. Debe ser gracia y para encarecer cuán tiranos y de poca conciencia son algunos".
Quevedo escribe en  El alguacil alguacilado: "Un mohatrero dijo que él se condenaba por haber vendido gato por liebre, y pusímoslo de pies con los venteros, que dan lo mismo".
Acerca de esta locución citaré lo que dice Bastús en La Sabiduría de las Naciones (2ª serie, pág. 49):
"Parece que antiguamente había una fórmula, especie de conjuro, con la que los viajeros creían cerciorarse de si la pieza que el ventero les presentaba en la mesa era liebre o conejo, gato o cabrito.
Al efecto, todos los comensales se ponían en pie, y el más calificado de ellos, dirigiendo la palabra a la cosa frita, decía:

Si eres cabrito,
mantente frito;
si eres gato,
salta del plato.

Entonces se separaban algún tanto de la mesa para que pudiera escaparse si saltara del plato; mas luego, no habiendo novedad como nunca la había, comían lo que fuese, bueno o malo, persuadidos de que era conejo, liebre, cabrito o lo que quería el ventero".


José María Iribarren, El porqué de los dichos.


Roberta Flack - Suavemente me mata con su canción 


 

viernes, 6 de julio de 2012

Faulkner



William Faulkner


¿Cincuenta años sin Faulkner? Imposible, no podemos estar sin él, sobrevive en su obra como todos los grandes, cincuenta o quinientos años son lo mismo, la inmortalidad está fuera del tiempo.
William Faulkner nació en New Albany el 25 de septiembre de 1897 y murió en Byhalia el 6 de julio de 1962. Sureño de los pies a la cabeza, sí, pero en realidad creo que hay algún bulo que otro. Nació Falkner y murió Faulkner porque se le ocurrió añadirle una u a su apellido. Y cuando se hizo escritor, se dejó el bigotito y vivió siempre en el condado de Yoknapatawpha, del que fue dueño y señor. Le gustaba pensar que había combatido en la guerra.
Quiso ser poeta pero lo dejó porque creyó que era un género reservado a los genios. Luego escribió relatos breves y novelas de forma magistral. También se fue a Hollywood a escribir guiones de cine, algunos tan buenos como Tener y no tener, película basada en la novela de Hemingway, cosa que tenía su morbo.
Su plan de trabajo era metódico, se levantaba a las 6 y escribía sus 5 folios diarios. Después se atiborraba de whisky y miraba al infinito. Leía la Biblia siempre y El Quijote todos los años.
La obra que más me impactó fue Mientras agonizo. Recuerdo que su lectura me atrapó toda la noche. Me conmovió profundamente la muerte de Addie Bundren y el duro viaje hasta Jefferson para ser enterrada. Terminé la novela cuando amanecía. Al cabo de un par de horas sonó el teléfono comunicándome la muerte de una persona querida que había tenido lugar mientras yo leía el libro. Difícil será que pueda olvidar esa novela.


Billie Holiday & Louis Armstrong - New Orleans 


 

lunes, 2 de julio de 2012

2 de Julio





Gustav Klimt: Madre e hijo


Nació un 2 de Julio y le tocó vivir tiempos difíciles. Siempre ha sido el soporte de su familia y cada año que pasa se engrandece y se magnifica. Agradezco a mi madre tanto... Como decía Borges: "Son tantos los años y tantos los recuerdos"... Le debo casi todo y el amor que le profeso es mayor aún que el agradecimiento. Brindo por mi madre y para ella va este poema de Antonio Machado:


Galerías del alma... ¡El alma niña!
Su clara luz risueña;
y la pequeña historia,
y la alegría de la vida nueva...
¡Ah, volver a nacer, y andar camino,
ya recobrada la perdida senda!
Y volver a sentir en nuestra mano
aquel latido de la mano buena
de nuestra madre... Y caminar en sueños
por amor de la mano que nos lleva.



 



lunes, 25 de junio de 2012

Luna de miel en Benidorm

Sylvia y Ted

"Tan pronto como divisé aquel pueblecito después de una hora de viajar en autobús a través de montes desiertos de arena roja, huertos de olivos y matorrales, todo tan típico, y vi aquel mar azul centelleante, la limpia curva de sus playas, sus inmaculadas casas y calles, sentí instintivamente, igual que Ted, que ese era nuestro lugar"...
Se lo contaba Sylvia Plath a su madre en Cartas a mi madre y parece que su impresión no se cumplió  porque, si atendemos a lo que dice después, ni las calles ni las casas fueron tan inmaculadas, ni aquello fue su lugar.
Sylvia y Ted llegaron a Benidorm en el verano de 1956 en su viaje de luna de miel. Se instalaron en un piso con vistas al mar, propiedad de la viuda Mangada. Después se trasladaron a una casa más retirada.
Acerca del piso de la viuda, Sylvia escribe en sus Diarios:
"Nuestra nueva casa es magnífica. No dejamos de maravillarnos de haberla alquilado para el verano por el mismo precio que la viuda Mangada nos cobraba por su ruidosa habitacioncita, baño sucio que no funcionaba bien, cocina infestada de hormigas (todo compartido con "les autres", unos españoles cochinos) y terrazas supuestamente con vistas al mar (más bien a las multitudes de mirones ruidosos que ocupan el paseo), que resultó ser  su característica más desagradable en lugar de la mejor". 
Se trasladaron a la casa en la que pasaron el resto del verano (estuvieron dos meses y medio en Benidorm) donde la poeta (nunca poetisa, por favor, poeta él, poeta ella, sin devaluaciones de la RAE) creía que iba a ser feliz. Pero no parece que lo fuera mucho. Primero acometieron una serie de reformas como la de instalar un retrete, un lavabo y una ducha, o sea, albañiles... A continuación dice que "todo marcha estupendamente. Estoy convencida de que va a ser la fuente, durante las diez semanas próximas, de un vivir y escribir llenos de creatividad".
El 23 de julio escribe: "Sola, profundizando. Sintiendo que las percepciones se ahondan en el fuerte olor de los geranios, la luna llena y la suavización del dolor, muy lejos de las tempestades superficiales, de quejas y alboroto. El dolor que penetra, que corta con la limpieza de una navaja de afeitar, y el acumularse de la sangre oscura"... "La discordia crece en la piel y la hace dura al tacto"... "Sentada en camisón y suéter en el comedor contemplando la luna llena, hablando con ella, con la discordia creciendo y llenando la casa como una planta carnívora".
No le fue bien la luna de miel a Sylvia Plath, no le fue bien  Benidorm, no le fue bien Ted, no le fue bien nada. Dicen que sufría un trastorno bipolar, como lo dicen de casi todo el mundo. Hay demasiada luz en Benidorm, demasiado calor, demasiada gente, la multitud del cuento de Poe. No comenzó bien el matrimonio y terminó peor.
Pocos años después Sylvia se levantó un día en su casa de Londres, preparó el desayuno a sus hijos y metió la cabeza en el horno hasta que el gas acabó con ella cuando sólo tenía 30 años. Su hijo Nicholas Hughes,  también hijo de Ted, se suicidó en Alaska en 2009. Assie Wevill, la mujer por la que Hugues abandonó a Sylvia se suicidó en 1963 después de una discusión con Ted. Lo hizo de la misma forma que Plath, pero llevándose consigo a la hija común con Ted. Demasiada muerte alrededor de este poeta guapo del que se enamoró Sylvia.
Leí los Diarios un verano en Benidorm, lugar del que salí huyendo al cabo de una semana. La multitud había crecido espantosamente.



Gloria Lasso: Luna de miel.

Dibujos de Sylvia Plath:

jueves, 21 de junio de 2012

Salmo 126, Vivaldi y Berganza








Nisi Dominus aedificaverit domum,
in vanum laboraverunt qui aedicant eam.
Nisi Dominus custoderit civitatem,
frustra vigilat qui custodit eam.
Vanum est vobis ante lucem surgere:
Surgite postquam sederetis,
qui manducatis panem doloris.
Cum dederit dilectis suis somnum,
ecce haereditas Domini, filii;
merces, fructus ventris.
Sicut sagitte inmanu potentis,
ita filii excussorum.
Beatus vir qui implevit
desiderium suum ex ipsis:
non confundetur cum loquetur
inimicus suis in porta.



Vivaldi: Nisi Dominus


Bernini: beata Ludovica Albertoni





viernes, 15 de junio de 2012

Bagdad café





Érase una vez el desierto. Un coche circula por la ruta 66. Un matrimonio discute en mitad del desierto de Mojave. La mujer sale del coche, deja al marido, toma su maleta y empieza a caminar hacia un destino incierto. Llega a un motel destartalado y allí empieza una nueva vida para ella y para todos los personajes. La amistad, las relaciones humanas, el modo como las acciones de unos afectan a los otros, el cuento, la alegría, la magia...todo convierte a la película en maravillosa.
Me gustan los desiertos y los mitos y en esta película se dan ambos. Por eso me gusta tanto. El escenario de este "fantástico" café está situado en plena ruta 66, en Newberry Springs, California, a unos 200 kilómetros de Los Ángeles.
La película muestra que allí donde hay amistad la vida no sólo es posible, sino deseable, incluso en el lugar más inhóspito. Consigue además que Jack Palance no sólo me sea simpático, sino que me guste. La música es maravillosa.
Seguí las peripecias de unas reporteras argentinas que cubrían la campaña electoral de Obama recorriendo la mítica ruta 66. Los argentinos tienen muchas lecturas, quiero decir que leen mucho. Salieron de Chicago y llegaron hasta Los Ángeles con muchas paradas a lo largo de la ruta para entrevistar a las gentes de la América más profunda, hay que ver cómo se montaron el trabajo las muchachas del diario Clarín. El caso es que una de las paradas con entrevistas incluidas fue en el Café Bagdad real. Terminaban el reportaje con escenas y música de la película. Yo me moría de envidia, mirá que hacer la ruta por trabajo, pero qué trabajo más lindo. Otros la hicieron antes, los personajes de Steinbeck y de Ford, los intelectuales descontentos de la generación beat On the road, las Harley Davidson y los canutillos y ahora los turistas, generalmente españoles, italianos y argentinos. Bueno, a partir de la peli, cada vez más gente, turistas mayormente.



lunes, 11 de junio de 2012

Para no morir de asco




Frans Hals. Tañedor de laúd


 "Si nos pinchan, ¿no sangramos?, si nos hacen cosquillas, ¿no nos reímos?, si nos envenenan, ¿no nos morimos?, y si nos humillan, ¿no nos vengaremos?".

W. Shakespeare, El mercader de Venecia.

Que esto no puede seguir así lo supe el día que decidí ir a un terapeuta. Es que hasta el homo erectus fue más rápido en alcanzar la verticalidad que yo. Era un pequeño paso para la humanidad pero un gran paso para mí. Así que elegí uno que no me viniera con muchos rollos y me fui hasta él. Le dije:
-- No puedo más, no hay nada de nada que me haga ilusión. Si le digo la verdad, el mundo me parece una mierda, por decirlo de una forma suave.
-- ¿Le gusta la televisión?
-- Nada de nada.
-- No, se lo decía por la cosa del fútbol. Ahora mucha gente que está en su situación se alivia con el fútbol y si encima gana la roja, el alivio es mayor. Pero si no le gusta el fútbol, lo tiene difícil.
-- Es que no sólo me aburre, sino que hasta me da asco, se pasan el tiempo escupiendo y sodomizándose.
El terapeuta se sonrojó,  quiero pensar que probablemente lo hizo porque le gustaba el fútbol.
Seguimos  hablando, se interesó por mis aficiones hasta que me dijo que lo mejor para salir de mi horizontalidad sería hacer un plan de conducta, cosas que debería hacer y cosas que debería evitar, una lista abierta para que poco a poco pudiera ir añadiendo cosas.
Con sinceridad, la terapia me va estupendamente. No voy a contar todo lo que me dijo, pero sí algunas cosillas:

Evitar:
Todos los informativos, de la televisión o de la radio o de la prensa. 
Mencionar y escuchar palabras tales como: recorte, rescate, banco, prima de riesgo y una larguísima lista que incluye un montón de nombres propios que no voy a decir para no ofender.
Casi toda la literatura, especialmente la rusa, la tragedia griega (especialmente), Coetzee, Bernhard... Para qué seguir, casi todo lo que me gusta. 
Casi toda la pintura, con especial atención al expresionismo, tanto al figurativo como al abstracto.

Hacer:
Concentración, meditación, relajación.
Ver y escuchar el dulce trino de los hermanos pajaritos, dibujar árboles y  pintar nubes.
Ver todos los cuadros del estupendo y elegre pintor Frans Hals una y otra vez.
Leer el Diccionario de las artes de Félix de Azúa, también una y otra vez. Leer a Chesterton.
Escuchar valsecillos vieneses, incluso me dio una lista de música de Vivaldi.
Al levantarme todas las mañanas, abrir la ventana, salir al balcón, saludar al hermano sol tarareando la canción Good morning starshine en la versión de Oliver.
Y más cosas, muchas más, mi lista se hace cada día más grande. Y así, poco a poco he vuelto a recuperar mi verticalidad perdida.